El buque insignia Pingus 2006 es un espectacular esfuerzo. Un saturado color púrpura denso que mancha la copa, dejando un perfume de otro mundo a ahumado, mineral, lavanda, tierra quemada, y una amalgama de frutas negras estrafalarias. Voluptuoso en el paladar con mesura, tiene un magnifico equilibrio, con capa, sabores complejos, un tanino maduro que esta totalmente cubierto por la fruta, y una década de potencial envejecimiento. Este monumental vino evolucionará sin esfuerzo 10-15 años y ofrecerá su momento optimo para beber entre 2016 y 2030+.
La bodega Dominio de Pingus, fundada en 1995, se ha convertido ya en un mito. Cinco hectáreas de viñedo y una nave de crianza con 150 barricas bastan para estos vinos de producción muy limitada. Los vinos son concentrados, potentes, con una fruta muy madura,... un equilibrio impresionante, y cada año dotados de más finura. El Pingus es sorprendente cada añada ha ido a más, interpretado correctamente el carácter de cada una de ellas. Peter Sisseck ha revolucionado el mundo del vino con sus Pingus. Flor de Pingus es su vino de perfil más accesible, y se elabora con tinta fina de La Horra y Valbuena. La Flor de Pingus es un interesante vino para descubrir por qué los caldos de Peter han causado semejante revuelo en el panorama vinícola cotizándose a precios al alcance de unos pocos.