Fase Visual: El vino presenta un bonito color cereza madura de abundantes reflejos granate y bordes atejados. Fase Olfativa: La nariz es fina y compleja. Destacan aromas de frutas en su mejor sazón, maderas especiadas, apuntes tostados, notas minerales y fondos ligeramente almizclados.
Fase Gustativa: En boca es potente, maduro y carnoso. Es de una excelente estructura tánica, y sin embargo, suave al tiempo. Se percibe un gran equilibrio y un prolongado final de boca. Gastronomía y Servicio: Su riqueza de aromas y su finura demanda, siempre tomado a 18 grados de temperatura, los mejores platos de carnes de caza mayor como un estafado de corzo al vino tinto o una buena chuleta de jabalí marinada.
Decántelo unos cuarenta minutos antes de consumirlo.
Los críticos opinan...
Wine Spectator: 86 puntos(30/11/2002)
Esta textura es rica y espesa, con taninos firmes, subyacentes sabores maduros de ciruela, pasa, café y tabaco. Es equilibrado y las notas terrosas eclipsan la fruta. Un estilo tradicional. Para beber ahora y hasta el 2008.
Siguiendo la tradición familiar -aprendida de su padre- Alejandro elaboraba vino cada año con uvas de sus pequeños viñedos. Pero hubo de esperar hasta 1972 para tener su propia y verdadera bodega: un pequeño lagar de piedra, del siglo XVI, en donde se realizaba casi todo el proceso. Hubieron de... pasar 10 años para que la bodega de Tinto Pesquera tuviera, más o menos, el aspecto que tiene hoy día. Aunque el antiguo lagar se conserva.
Más que una filosofía de trabajo común, las cuatro bodegas que componen el patrimonio vinícola de Alejandro Fernández –el Grupo Pesquera– comparten una historia de amor a la vinicultura que el tiempo ha ayudado a perfeccionar. El vínculo con su tierra de origen se plasma también en el símbolo del grupo: la imagen del Arco y de la Torre de Pesquera de Duero, característicos de sus buques insignia: los ‘Tinto Pesquera’.
En tres décadas de historia, siempre bajo la orientación de Alejandro Fernández, el Grupo ha logrado consolidarse como referencia internacional, reconocida como modelo de buen hacer, como modelo a imitar en todas las regiones vinícolas del mundo.
Con la evolución natural de las bodegas se han ido multiplicando, igualmente, los retos y desafíos del grupo, convirtiendo en arte la transformación de la Tempranillo en vinos originales, con estilo y carácter propios.
La empresa, nacida en 1975 en Pesquera de Duero –entonces solo un pueblo más de Castilla ‘La Vieja’– se ha convertido hoy en día en sinónimo de vinos de calidad a escala mundial, a partir de una completa trayectoria de éxitos cosechados por todos los vinos del Grupo.
A la primera bodega –Pesquera, ubicada a orillas del Duero– se han ido sumando otras tres. Condado de Haza, en la burgalesa localidad de Roa, reúne un impresionante conjunto de sobrios edificios castellanos, rodeados por viñedos plantados por el propio Alejandro Fernández, al estilo de un ‘château’ francés adaptado a las tierras de la Meseta Norte.
Para la bodega manchega (en Campo de Criptana, Ciudad Real) se adoptó el nombre de la antigua bodega de los padres de Alejandro: El Vínculo, lo que constituye, a la vez, un homenaje y una continuidad en la tradición vinícola de los Fernández.
Dehesa La Granja, la cuarta bodega, es el sueño de todo enamorado del campo. Antiguamente ganadería de reses bravas –y con 3.000 metros cuadrados de cavas excavadas a mano en la roca, en el siglo XVIII– dispone de 200 hectáreas de Tempranillo a partir de las que Alejandro Fernández crea algunos de sus vinos más personales.
Grupo de Bodegas de Alejandro Fernández-Tinto Pesquera: Una Familia de Vinos, los Vinos de una Familia.