El Pago De Los Capellanes El Picón 2004 está elaborado con uva Tempranillo (Tinto Fino) del viñedo Pago de los Capellanes, Pedrosa de Duero.
Es de un intenso color cereza picota, con ribetes de juventud en capa fina, el Picón Capellanes, muestra una amplia intensidad que nos permite vaticinar la larga vida que le augura. Se detectan los primeros aromas florales, y las moras y sotobosque característicos de la Ribera, bien ensamblados con toques especiados tradicionales en el roble francés como la canela, el cuero, el tabaco, la trufa, y el regaliz negro. A medida que profundizamos en la copa, vienen a nuestra memoria aromas especiados, de amplia intensidad y elevada persistencia. La entrada en boca es compleja, con taninos dulces que envuelven el paladar y que cubren las papilas con una redondez exquisita. La potencia de su estructura nos recuerda la bondad de las uvas de las que proviene y su retronasal nos hace recordar los aromas varietales que en fermentación se expresaban en la vendimia. Largo, persistente, y con un postgusto de marcada seriedad es un vino que se va abriendo a nuestros sentidos, a medida que lo catamos. Conviene calentarlo en boca, probarlo con tranquilidad y recordarlo con la emoción de estar ante un gran vino. Auguramos una larga vida para el Picón Capellanes que hoy está en su mejor momento de degustación y que en el futuro no nos defraudará con su redondez y plenitud en botella.
Crianza: 26 meses en barrica, resto en botellero Tipo de Roble: 100% Roble Francés Servicio: Descorchar y decantar una hora antes de su consumo a una temperatura de 16º-18º C
Viñedo: Procedente de una parcela de 2 hectáreas de trempanillo o tinto fino, que debido a sus peculiaridades genéticas y a su especial microclima producen una maduración excepcional en la bondad de sus taninos.
Elaboración y crianza: Después de un exhaustivo seguimiento de esta parcela se decide vendimiar y elaborar de forma independiente a los demás vinos de la bodega.
Rendimiento: Inferior a 5.000 Kg/ha Fermentación y maceración: Con el fin de extraer la máxima expresión de la calidad de la vendimia, se fermenta con un estricto control de la temperatura y remontados frecuentes y después de 40 días se descuba para sangrado y sin adicción de prensas. Maloláctica: Lenta y reposada sin adicción de bacterias, a 22º durante 24 días en Cono de Madera de Roble Francés. Crianza: 26 meses en barricas nuevas de roble francés de grano seleccionado. Embotellado: Después de su crianza se embotella sin pasar por frío, ni clarificar, ni filtrar. Servicio: Por sus características, se hace imprescindible su decantación.
Los críticos opinan...
Wine Spectator: 92 puntos(01/01/2008)
Este tinto moderno, con sabores a café, pan tostado y vainilla. Hay muchas bayas silvestres, tarta de cereza y frutos del bosque para mantener el equilibrio, junto con una acidez vibrante que lo mantenga vivo. Exuberante y exótico. Para beber ahora y hasta el 2015.
Robert Parker: 97 puntos(01/02/2008)
El 2004 Finca El Picón procede de una parcela de 2 hectáreas de viñedos Tempranillo. Pasó 26 meses en roble francés nuevo y fue embotellado sin filtrar y Sin clarificación. Presenta una etérea matriz aromática de nuevo roble tostado, humo, mina de lápiz, violetas, canela y mermelada de mora. Esto es seguido por un vino con cuerpo, rico, suntuoso, con sabores muy intensos, y una textura aterciopelada. Además, proporcionará el placer hasta el año 2035.
En pleno corazón de la Ribera del Duero se sitúa el Pago de los Capellanes, situado a un kilómetro escaso de Pedrosa de Duero, pueblo burgalés en el que se vendimian algunas de las mejores uvas de toda la Ribera. El matrimonio Rodero – Villa, rodeados de un excepcional equipo, y apostando por una... forma muy particular de concebir el vino, ha logrado que hoy en día el Pago de los Capellanes supere las cien hectáreas de viñedo propio, en espaldera, que rodean la bodega, conjugando variedades como la tempranillo o tinto fino, la cabernet, y la merlot, y haciendo posible cumplir un sueño que se remonta a 1980. En los viñedos de la bodega solamente se permite 5.000 kg de uva por hectárea, por debajo de los 7.000 permitidos por el Consejo Regulador de la Ribera del Duero, un claro ejemplo de la apuesta por la calidad de la materia prima. Así nace toda la gama de vinos que hoy llega al mercado con el sello inconfundible de esta bodega: tintos con un potencial muy personal, fruto de la tranquilidad, el cariño y la paciencia.