Finca Malaveïna está elaborado con Merlot (50%), Cabernet Sauvignon (30%), Syrah (10%) y Garnatxa (10%) Recogida y selección de las uvas manual. Vinificación en tinto, maceración larga y fermentación a temperatura controlada de 25ºC. Crianza durante dieciocho meses en barrica bordelesa nueva de roble francés Allier y el resto en botella.
Nota de cata: Color rojo cereza. Nariz: aroma persistente que recuerda a frutos rojos y presenta notas especiadas. Boca: redondo, carnoso, estructurado y balsámico. La acidez es muy fresca y los taninos muy dulces. Presenta un excelente equilibrio, un buen paso de boca y un largo postgusto.
Los críticos opinan...
Robert Parker: 90 puntos(01/06/2011)
El Finca Malaveïna 2008 es una mezcla de 50% Merlot, 30% Cabernet Sauvignon el resto Syrah y Garnacha. Envejecido durante 16 meses en barricas nuevas de Bordeaux. En copa se ve un color morado opaco. Aromas de roble tostado, minerales, hierbas, fruta negra ahumada y lavanda.
La elaboración de vino en el Castillo Perelada está documentada ya desde la Edad Media, tal y como lo atestiguan varios documentos y pergaminos de la época que se conservan en la biblioteca. Cuando Miguel Mateu compró este conjunto monumental en 1923 uno de sus principales objetivos fue la... revitalización de esta tradición vitivinícola, una tradición que hoy se encuentra más viva que nunca y que ha incorporado la más moderna tecnología para elaborar unos vinos que sacan el máximo partido de los matices de los suelos y viñedos del Empordà. Fue en Peralada donde Miguel Mateu Pla descubrió y se apasionó por el mundo del vino y donde decidió fundar la bodega Castillo Perelada, recuperando una tradición secular que se remonta al siglo XIV. Con los años, su yerno, Arturo Suqué, fue tomando el relevo de un negocio familiar que hoy lidera el nieto de Don Miguel, Javier Suqué Mateu. En un área reducida de terreno, el Empordà concentra una variedad de suelos que se da en muy pocos lugares del mundo. Laderas de pizarra, valles de arena. Sedimentos de origen fluvial, tierras ricas en limos y arcillas, suelos de grava… Tierras que han visto cómo distintas civilizaciones cultivaban el arte del vino. Esta heterogeneidad de las tierras en las que crecen sus viñedos permite a Castillo Perelada obtener unas uvas con una amplísima gama de matices.