Después de las condiciones de tiempo extremo del verano, nosotros bien podríamos haber esperado una nariz caliente, rica en alcohol con una fruta muy madura, negra, incluso fruta en compota. Sin embargo, lo que en realidad tenemos, literalmente saltando de la copa, son aromas a fruta de bayas rojas, frescura y pureza. Aún podemos encontrar, como en el 96 y 2000, una mezcla de apuntes florales y ligeramente picantes, llegando de maravilla a este cóctel muy complejo, en el cual el roble nuevo ya ha sido totalmente integrado, como si hubiese sido sugerido" por el cuerpo del vino. ¡Y qué cuerpo! Nosotros sabíamos, desde luego, que todos los vinos estaban sumamente concentrados. Se tiene que decir que cuando usted añade, un muy bajo rendimiento a las cálidas condiciones meteorológicas del verano, más el coupage, en la cual había un vino de prensa excelente, el resultado es un vino que posee una densidad que no ha tenido parangon en vendimias recientes. Esta densidad da el vino no solamente poder y fuerza, también profundidad y longitud; y sobre todo, una estructura tánica que está tan cerrada que su textura ha tomado un toque sedoso.
Mucho se ha dicho, este año, acerca de la acidez y los misterios de ella. Es verdad que las uvas raramente han sido recogidas con tan bajos niveles de acidez como en 2003. Y todavía aunque la combinación de ácidos se esta produciendo durante el proceso de fermentación, una menor precipitación de acido tartárico y bajo contenido de ácido málico, hemos terminado hoy con una acidez total que es exactamente la media de las últimas veinte añadas. Esta añada, con sus condiciones climáticas adversas (como pensabamos), ha dado lugar al nacimiento de un clásico clarete!
Los críticos opinan...
Robert Parker: 99 puntos(01/04/2006)
Estoy siendo muy tacaño con el Chateau Margaux 2003? Un vino de extraordinaria complejidad e intensidad, que revela un color púrpura profundo, un estilo no como el Margaux 1990 (posiblemente incluso mas concentrado), de una textura aterciopelada, y con notas a flores de primavera entretejidas con alcanfor, regaliz fundido, crema de cassis, y pan tostado. No es un exitazo, ofrece una extraordinaria intensidad así como una surrealista delicadeza/ligereza. Hay una cautivadora frescura en este ofrecimiento, que tiene un máximo en la escala (para esta finca) de un 13,5% de alcohol, así como una cautivadora dulzura y accesibilidad. Probablemente se cerrará mas en los próximos años. Sin embargo , es un Chateau Margaux profundo que trae una hipotética mezcla del 1982 y del 1990. Madurez estimada: 2011-2035.
Maridaje: Asados, Carne a la Parrilla, Caza de Pluma y Pelo, Estofados, Legumbres, Quesos Curados.
Copa recomendada para su mejor degustación: Copa Burdeos
Temperatura de Servicio: entre 12ºC y 16ºC
A continuación te mostramos otras añadas disponibles de este producto:
Hasta el siglo XVII perteneció a la familia Pontac, propietaria por entonces del Château Haut Brion de Pessac-Léognan. Tras pertenecer a los Lestonnac, familia noble de la Aquitania, pasó a ser propiedad nacional durante la revolución francesa. Laura de Fumel, descendiente de los antiguos... propietarios, lo compró en 1795. Pero en 1800 pasó a manos de un curioso personaje, Bertrand Donat, que se hacía pasar por Marqués de La Colonilla. Fue él quien, en 1802, contrató al arquitecto Louis Emile Combes para construir el que es uno de los más atractivos châteaux de todo Burdeos. Situado a las afueras de Margaux, cerca de la iglesia, se llega a él tras recorrer entre los árboles un camino de piedras. Tras unas grandes verjas de hierro forjado aparece el edificio. Sus hijos venden la propiedad al conde Alejandro Aguado, banquero español conocido por su mecenazgo artístico, que lo tiene hasta 1879. La propiedad pasa después al conde Pillet-Whil. En 1925 un grupo de inversores, capitaneados por Fernand Gínestet, la compran. Durante la Segunda Guerra Mundial los alemanes saquean la bodega, dejándola gravemente dañada.
En los años setenta la multinacional National Distillers quiere comprarlo, pero el gobierno francés paraliza la operación, bajo el argumento de que sería un expolio del patrimonio nacional. Pero sí autoriza, en 1977, que André Mentzelopoulos, griego establecido en Francia, se convierta en nuevo propietario. Hoy está en manos de su hija Corinne y de la dirección se encarga Paul Pontallier. Más de tres cuartas partes del viñedo están plantadas en colinas gravosas y arcillo-gravosas. La capa de gravas es espesa y la proporción de cantos rodados muy elevada. El resto del viñedo está en parcelas de tipo arcillo-gravoso y arcillo-calcáreo. Son 78 hectáreas, con un 75% de Cabernet Sauvignon, 2o% de Merlot y 5% entre Cabernet Franc y Petit Verdot. Los mostos fermentan en 26 tinas de madera y el encubado dura unos 25 días, a temperaturas entre los 25 y los 30°C. La crianza se realiza en barricas de roble francés totalmente nuevas, muchas de las cuales se construyen en la propia tonelería de la bodega. Los primeros 12 meses la crianza se realiza en la gran nave de sobrias columnas blancas y después el vino baja a la bodega subterránea donde permanece otros 12 meses más en barrica.