Las producciones de Merlot, sobre todo las de las vides viejas, fueron afectadas seriamente por el inicio del coulure (caída de la flor) y en particular el millerandage (interrupción del desarrollo de la uva). Nosotros podríamos haber pensado que una producción relativamente baja habría permitido a las uvas alcanzar mejores niveles de madurez; sin embargo, el buen tiempo llegó muy tarde para las Merlot, cuya madurez estaba demasiado atrasada como para ponerse al día. La calidad de las Merlot fue, en general, decepcionante. Por otra parte, las Cabernets y las Petit Verdot se beneficiaron de este veranillo de San Martín, que tan a menudo produce muy bien, grandes añadas en Burdeos. Su calidad fue, en general, notable. Nuestro coupage final, por lo tanto, incluye muy poco Merlot (puede que sea la más baja proporcionada en la historia del Château Margaux). Entonces este es esencialmente un vino hecho con un buen Cabernet Sauvignon, puro, rico, cerrado y sensible. Puede carecer de alguna complejidad y profundidad para ser considerado una gran añada. El tiempo de septiembre muy bueno seguramente puede maquillar la mayor parte del terreno perdido, pero no puede remplazar totalmente la madurez que se lograba durante el glorioso Agosto. Ahora. el Chateau Margaux ha adquirido incluso más delicadeza, sin perder nada de su clásica estructura tánica cerrada que presagia un excelente envejecimiento.
Los críticos opinan...
Robert Parker: 93 puntos(01/04/2005)
Comportandose mejor en la botella mejor que en la barrica (lo cual es el objetivo de todo gran vino, no?) este vino revela un denso color rubí/púrpura de un estilo de alguna manera que recuerda al 1988 pero con mucho mas poder, concentración, y volumen, tiene una maravillosamente elegante nariz a frutas negras entremezcladas con trufa, flor, y roble. El vino tiene un cuerpo
Maridaje: Asados, Carne a la Parrilla, Caza de Pluma y Pelo, Estofados, Legumbres, Quesos Curados.
Copa recomendada para su mejor degustación: Copa Burdeos
Temperatura de Servicio: entre 12ºC y 16ºC
A continuación te mostramos otras añadas disponibles de este producto:
Hasta el siglo XVII perteneció a la familia Pontac, propietaria por entonces del Château Haut Brion de Pessac-Léognan. Tras pertenecer a los Lestonnac, familia noble de la Aquitania, pasó a ser propiedad nacional durante la revolución francesa. Laura de Fumel, descendiente de los antiguos... propietarios, lo compró en 1795. Pero en 1800 pasó a manos de un curioso personaje, Bertrand Donat, que se hacía pasar por Marqués de La Colonilla. Fue él quien, en 1802, contrató al arquitecto Louis Emile Combes para construir el que es uno de los más atractivos châteaux de todo Burdeos. Situado a las afueras de Margaux, cerca de la iglesia, se llega a él tras recorrer entre los árboles un camino de piedras. Tras unas grandes verjas de hierro forjado aparece el edificio. Sus hijos venden la propiedad al conde Alejandro Aguado, banquero español conocido por su mecenazgo artístico, que lo tiene hasta 1879. La propiedad pasa después al conde Pillet-Whil. En 1925 un grupo de inversores, capitaneados por Fernand Gínestet, la compran. Durante la Segunda Guerra Mundial los alemanes saquean la bodega, dejándola gravemente dañada.
En los años setenta la multinacional National Distillers quiere comprarlo, pero el gobierno francés paraliza la operación, bajo el argumento de que sería un expolio del patrimonio nacional. Pero sí autoriza, en 1977, que André Mentzelopoulos, griego establecido en Francia, se convierta en nuevo propietario. Hoy está en manos de su hija Corinne y de la dirección se encarga Paul Pontallier. Más de tres cuartas partes del viñedo están plantadas en colinas gravosas y arcillo-gravosas. La capa de gravas es espesa y la proporción de cantos rodados muy elevada. El resto del viñedo está en parcelas de tipo arcillo-gravoso y arcillo-calcáreo. Son 78 hectáreas, con un 75% de Cabernet Sauvignon, 2o% de Merlot y 5% entre Cabernet Franc y Petit Verdot. Los mostos fermentan en 26 tinas de madera y el encubado dura unos 25 días, a temperaturas entre los 25 y los 30°C. La crianza se realiza en barricas de roble francés totalmente nuevas, muchas de las cuales se construyen en la propia tonelería de la bodega. Los primeros 12 meses la crianza se realiza en la gran nave de sobrias columnas blancas y después el vino baja a la bodega subterránea donde permanece otros 12 meses más en barrica.