El Mar de Frades 2010 está elaborado con 100% Albariño.
VENDIMIA: el 2010 puede ser considerado un año particular. El invierno no fue muy frío, aunque sí la primavera. El verano fue suavee, con una semana intensa de calor a final de agosto, aunque el resto de la temporada no fue muy cálida. Frecuentes días de lluvia, excepto Mayo que es habitualmente lluvioso. El de Septiembre, que es clave, fue de intensos calores, lo que provocó que el control de campo se evidenciase como “fundamental” para evitar sobremaduraciones en la uva y pérdidas de aromas. Aún así los vinos resultaron ligeramente más alcohólicos que los de los últimos años y este factor les restará algo de intensidad en nariz en la primera fase del año, pero los mantendrá con una evolución muy saludable en la botella todo el ciclo.
ELABORACIÓN: Trabajo muy intenso en las mesas de selección y fermentación a baja temperatura, previa maceración pelicular de los mostos sin contacto con oxígeno. Prensado rápido en atmósfera inerte. Máximo cuidado en el resto del proceso: trasiegos, embotellados etc., manteniendo al máximo su riqueza aromática y la intensidad de los matices.
NOTA DE CATA: Color amarillo paja, con tonos verdosas. Nariz: tonos cítricos maduros y tonos de flor de magnolio.
Boca: notas de manzanilla y hierba luisa, sobre compota de pera conferencia. Fondo salino y de eucalipto.
Mar de Frades nace en el año 1987 y su trayectoria es paralela a la de la Denominación de Origen Rías Baixas. Es una bodega pionera en la zona y representa la interpretación de la más arraigada tradición del Val do Salnés, capital histórica del Albariño. Aquí es dónde comenzó la leyenda... de los vinos varietales de Albariño y dónde, sin duda, se producen los vinos blancos más sofisticados y sugerentes de España, característicos por su frescura e intensidad aromática. El viñedo Finca Valiñas se asienta sobre terrazas en la ladera sur del monte Valiñas. Con más de veinte años de antigüedad, las parras de albariño se elevan emparradas formando un tapiz alejado de la humedad del suelo y recibiendo la brisa que llega del Atlántico. Un suelo extremadamente pobre y poco profundo formado por arenas de descomposición de granito imprimen el carácter mineral de nuestros vinos, y que gracias al bajo rendimiento de estas cepas permite concentrar aún más la esencia auténtica del albariño tan presente en el vino de Finca Valiñas.